California Supreme Court — Racial Justice Victory in the Workplace / Tribunal supremo de California: Una victoria para la justicia racial en el lugar de trabajo

By Mona Tawatao, Legal Director, and Christina Alvernaz, Staff Attorney, Equal Justice Society

In a victory for justice as well as common sense, courts are beginning to recognize the severe trauma caused by use of racial slurs in the workplace. Last month, in a case called Bailey v. San Francisco District Attorney’s Office, the California Supreme Court decided unanimously that one use of the N-word by a co-worker directed to another co-worker can be grounds for a legal claim of workplace racial harassment under California anti-discrimination law.  While other courts have decided previously that even one use of the N-word by a supervisor at work may create a claim for illegal race discrimination, this new California decision is historic because it is the first time that use of the slur by one co-worker to another has been held to a similar standard.

The Bailey case involved two employees of the San Francisco District Attorney’s Office.  One employee, Saras Larkin, who is not Black, said to her co-worker, Twanda Bailey, who is Black, “You [N-words] is so scary,” after Larkin saw Bailey become startled and jump out of her chair after Larkin told Bailey that she saw a mouse run under Bailey’s desk.  Bailey did not immediately complain to HR because she feared harassment and retaliation. Instead, Bailey’s supervisor notified management of the incident and Larkin was counseled on the employer’s “Harassment-Free Workplace Policy” and informed her that use of the alleged language was “unacceptable.” However, no formal complaint was filed. Ms. Bailey made several attempts to get her office to properly address the distressing incident and to deal with Larkin, who had a history of similar incidents.  But the personnel officer Ms. Bailey complained to blocked the grievance process and ridiculed and even blamed Ms. Bailey for reporting the incident. All of this caused Ms. Bailey severe emotional distress. Nevertheless, the trial court hearing this case did not let this case go to a trial, dismissing the case and determining instead that no trier of fact could find severe or pervasive racial harassment based on the one-time use of the racial slur by a coworker.  This decision was approved by the next level court of appeal, and Ms. Bailey appealed that to the California Supreme Court.

In reversing the lower court decisions, the California Supreme Court recognized the psychological and physical pain the N-word inflicts —that the word’s brutal and violent history “carries with it, not just the stab of present insult, but the stinging barbs of history, which catch and tear at the psyche the way thorns tear at the skin.”  Bailey v. San Francisco Dist. Attorney’s Off., No. S265223, 2024 WL 3561569, at *8 (Cal. July 29, 2024).  The California Supreme Court also considered the circumstances surrounding the incident including that Ms. Bailey was forced to continue sharing a close workspace with Ms. Larkin for months after the incident, and that Ms. Larkin was close friends with the human resources officer who engaged in retaliatory behavior toward Ms. Bailey.  The California Supreme Court sent the case back to the trial court with instructions to permit a jury to consider the evidence of illegal racial harassment and retaliation against Ms. Bailey under the correct legal standards.  

EJS has been active in the fight to establish that one use of the N-word constitutes severe racial harassment under federal civil rights law as well as state law. In 2021, EJS submitted an important and instructive amicus brief to the United States Supreme Court requesting that the United States Supreme Court accept the appeal filed in Collier v. Dallas County Hospital District, another case dealing with the issue of whether one use of the N-word in the workplace is sufficient to permit the case to be decided by a jury, although arising there under federal (not California) law. In that case, Mr. Collier, a Black man who worked at a hospital in Dallas, was subjected to racist graffiti containing the N-word and swastikas in his workplaces. EJS and co-counsel at Lieff Cabraser Heimann & Bernstein wrote a legal brief describing the research of scientists, psychologists and legal scholars on the physical and psychological harm that the N-word slur in particular inflicts upon Black people, especially in the workplace. While the United States Supreme Court ultimately refused to re-examine the Collier case, EJS built upon this work when the Bailey case was announced. Indeed, in 2021 EJS eagerly signed on to an amicus brief that Legal Aid at Work submitted to the California Supreme Court in the Bailey case in the hopes that the California Supreme Court would decide this case correctly under California state law. We have now seen that come to fruition with this historic decision. 


Autora: Mona Tawatao, directora legal, y Christina Alvernaz, abogada de plantel, Equal Justice Society 

En una victoria para la justicia así como el sentido común, los tribunales están comenzando a reconocer el trauma grave causado por el uso de insultos raciales en el lugar de trabajo. El mes pasado, en un caso titulado Bailey contra la oficina del fiscal de distrito de San Francisco, el tribunal supremo de California decidió unánimemente que un solo uso de la palabra con N usada por un compañero de trabajo contra otro compañero de trabajo puede ser causa suficiente para iniciar una demanda legal de acoso racial en el lugar de trabajo en virtud de las leyes antidiscriminatorias de California.  Aunque otros tribunales decidieron previamente que incluso un solo uso de la palabra con N por parte de un supervisor en el trabajo puede dar derecho a presentar una demanda de discriminación racial ilegal, esta nueva decisión de California es histórica porque es la primera vez que el uso del insulto por parte de un compañero de trabajo hacia otro se ha sancionado con la misma norma. 

 El caso Bailey afectó a dos empleadas de la oficina del fiscal de distrito de San Francisco.  Una empleada, Saras Larkin, que no es afroamericana, le dijo a su compañera de trabajo, Twanda Bailey, quien es afroamericana: “Ustedes los [palabra con N] son tan asustadizos”, después de que Larkin vio a  Bailey asustarse y saltar de su silla cuando Larkin le dijo a Bailey que había visto un ratón debajo de su escritorio.  Bailey no presentó una queja de inmediato a recursos humanos porque temía ser acosada y que se tomaran represalias en su contra. En su lugar, el supervisor de Bailey notificó a la gerencia sobre el incidente y Larkin fue asesorada sobre la “política de lugar de trabajo libre de acoso” del empleador y se le informó que el uso de la supuesta palabra era “inaceptable”. Sin embargo, no se presentó ninguna queja formal. La señora Bailey hizo varios intentos de lograr que su oficina abordara apropiadamente el incidente inquietante y tomara medidas con Larkin, que tenía una historia de incidentes similares.  Pero el funcionario de personal al cual la señora Bailey presentó su queja bloqueó el proceso y ridiculizó y hasta culpó a la señora Bailey por denunciar el incidente. Todo esto hizo que la señora Bailey sufriera angustia emocional grave. Sin embargo, el tribunal de primera instancia que procesó este caso no permitió que fuera a juicio y lo desestimó y determinó en su lugar que ningún juez sin jurado podía establecer la presencia de acoso racial grave o generalizado basándose en el uso de un insulto racial de un compañero de trabajo.  Esta decisión fue aprobada por el siguiente nivel judicial de apelaciones, y la señora Bailey apeló esa decisión al tribunal supremo de California. 

Al revertir las decisiones de los tribunales de instancia inferior, el tribunal supremo de California reconoció el dolor emocional y físico causado por la palabra con N y que la historia brutal y violenta de la palabra “lleva consigo no solo el daño del insulto presente, sino las heridas profundas de la historia que atrapan y destruyen la psiquis del mismo modo que las espinas rasgan la piel”.  Bailey contra la oficina del fiscal de distrito de San Francisco, nro. S265223, 2024 WL 3561569, en *8 (Cal. 29 de julio de 2024).  El tribunal supremo de California también consideró las circunstancias que rodeaban el incidente, incluso el hecho de que la señora Bailey se vio obligada a continuar compartiendo un espacio de trabajo reducido con la señora Larkin durante meses después del incidente, y el hecho de que la señora Larkin era amiga cercana del funcionario de recursos humanos que tomó represalias contra la señora Bailey.  El tribunal supremo de California volvió a enviar el caso al tribunal de primera instancia con instrucciones de permitir que un jurado considere la evidencia de acoso racial y represalia ilícitos contra la señora Bailey de conformidad con las normas legales correctas.   

EJS ha luchado activamente por establecer que un uso de la palabra con N constituye un acoso racial grave conforme a las leyes de derechos civiles federales así como las leyes estatales. En 2021, EJS presentó un informe amicus importante e informativo al tribunal supremo de EE. UU. solicitando que el tribunal acepte la apelación presentada en Collier contra el Distrito del Hospital del Condado de Dallas, otro caso que trata el mismo asunto de determinar si un solo uso de la palabra con N en el lugar de trabajo es suficiente para permitir que el caso sea decidido por un jurado, aunque en ese caso se presentó conforme a la ley federal (no de California). En ese caso, el señor Collier, un afroamericano que trabajaba en un hospital de Dallas, fue objeto de grafiti racista que contenía la palabra con N y esvásticas en sus lugares de trabajo. EJS y el coabogado de Lieff Cabraser Heimann & Bernstein escribieron un informe legal describiendo las investigaciones de científicos, psicólogos y expertos legales sobre los daños físicos y psicológicos generados por el uso del insulto con la letra N en las personas afroamericanas, en especial en el lugar de trabajo. Aunque finalmente el tribunal supremo de EE. UU. se negó a reexaminar el caso de Collier, EJS se basó en el trabajo realizado para este caso cuando se anunció el caso de Bailey. De hecho, en 2021 EJS se unió entusiasmadamente a un informe amicus que presentó Legal Aid at Work al tribunal supremo de California en el caso de Bailey con la esperanza de que el tribunal supremo de California decidiera el caso correctamente conforme a las leyes estatales de California. Ahora vemos que el esfuerzo ha dado frutos con esta decisión histórica.  

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